el “pantumaca” de la burguesía catalana

Cuando alguien me pregunta qué es lo más típico de la cocina catalana lo primero que me suele pasar por la cabeza, y aunque no sea un plato en sí, es el pan con tomate (o “pantumaca”).


Un bocata de jamón –por más ibérico que sea– sin el pan untado con esa hortaliza es para mí tan soso y desabrido como lo pudo ser para Werner Herzog, en la première del documental ‘Gates of Heaven’ de su amigo Errol Morris, comerse su zapato. Aunque lo cociera con ajo y especias durante cinco horas.


Aunque parezca sencillo y primitivo, cada familia catalana dice tener "el secreto": que si los tomates deben ser de la variedad pera, que si hay que triturarlos, añadir ajo a trocitos y poner la salsa resultante por encima del pan, que si hay que untar las dos caras de la rebanada, etc.

Y por familias de peso, las de los anfitriones de ‘Pa i tomàquet amb tertúlia’. Su página web parece de risa pero se trata de una charla-cena con 12 asistentes que se celebra desde el año 2000 más o menos mensualmente en un piso del Passeig de Gràcia barcelonés y cuyos organizadores son, nada más y nada menos, que Ferràn Mascarell i Canalda (regidor/consejero de Cultura en BCN), Oriol Pujol i Ferrusola (hijo de Jordi Pujol y portavoz de CiU en el Parlament), Josep Mª Sanclimens i Genescà (abogado y secretario general de Tribuna Barcelona) y Josep Vilallonga i Shelly (empresario y presidente del grupo Vilallonga). Obviamente los asistentes tampoco son gente cualquiera y siempre hay un invitado de honor del tamaño de Pasqual Maragall, Joan Clos, Artur Mas o Jordi Pujol. Uau.


A los conspiranoicos les parecerá una especie de Club Bilderberg a la catalana. Y más cuando ellos mismos dicen que hay ciertos momentos de la conversación en que se levanta una señal que anuncia: “Que ningú no se’n recordi, i menys els periodistes", y que obliga a los asistentes a aplicar un “off the record” absoluto a lo que se está escuchando. En realidad, ellos lo venden como una simple tertulia sobre “temas interesantes y de actualidad” (inmigración, educación, ciencia). Y será verdad. Pero todos sabemos que los mejores tratos y negocios se cierran en el bar.

La charla la acompañan, obviamente, de pan con tomate y embutidos, anchoas, tortilla, quesos, vino, cava o agua, todos con denominación de origen. En su web detallan también el grosor ideal que debe tener la rebanada de pan, y dónde comprarlo, cómo deben ser los tomates (muy rojos y maduros, pero brillantes y de pulpa prieta), el aceite (grado de acidez de máximo 0,8 grados), la sal y el cuchillo con el que cortar el pan, e incluso a qué distancia tiene que estar la aceitera (10cm) antes de empezar a duchar el pan con el preciado líquido translúcido. Una excelente guía D.I.Y. para un pan con tomate gourmet. Si quieres probarlo in situ, pide cita: el contacto está en su web. Suerte, y si alguien asiste a una de sus tertulias, por favor que nos explique si su "pantumaca" era tan sobresaliente como se presumía.